Bases fonéticas, acentuación, pronunciación elemental.

El abecedario latino

A – B – C – D – E – F – G – H – I – (J)– (K)– L – M – N – O – P – Q – R – S – T – U – V – X – (Y)– Z

J: no encontraremos el grafema J (la letra escrita) en el latín clásico. En latín, el fonema J (sonido) que es propio del castellano, en palabras como jirafa, no existe. Si aparece, se pronuncia como /i/.

K: no tiene un uso muy extendido y, en general, la encontraremos en palabras que fueron tomadas directamente del griego.

Y: no tiene un uso muy extendido. Si aparece, se pronuncia como /i/.

Todas las letras arriba detalladas pertenecen y existen en el abecedario latino, con la particularidad de que las tres que destacamos no tienen su propio "apartado" en el diccionario. Si quisiéramos encontrar una palabra como "Jove", no la encontraríamos. En cambio, debemos buscarla como IOVE, con i. Lo mismo sucede con la K y la Y, que no tendrán su espacio y en los diccionarios esenciales y básicos de latín para estudiantes iniciales no habrá palabras que comiencen con ninguna de esas tres.

Las vocales en latín

A – E – I – O – U/V

I:         como vocal: insula (isla)
            como semiconsonante: iam (ya)

U:        como vocal: unda (ola)
            como semiconsonante: vetus (viejo) (de ahí, el nombre de “uve”).

Se llaman semiconsonantes, o semivocales según la posición, a las vocales que acompañan a otra vocal y que, por su proximidad, no se pronuncian de la manera en que lo hacen habitualmente sino más cerradas, casi como lo haría una consonante.

Las vocales se caracterizan por el paso ininterrumpido del aire, mientras que las consonantes sufren de una interrupción total o parcial en algún momento y punto de su articulación. En el caso de las semiconsonantes, la i y la u - que incluso en castellano reconocemos como "vocales cerradas"- cuando se encuentran con otra vocal, se ven forzadas a cerrarse todavía más.

En los dos casos que vimos, iam evoluciona y, luego de perder la -m final, termina por convertir esa i vocal en una y consonante. En el segundo caso, vetus, esa palabra evoluciona para convertirse la u en una v consonante como la conocemos nosotros.

Diptongos

No siguen las mismas reglas que el castellano (la unión de una vocal cerrada (i, u) y una abierta (a, e, o) o dos cerradas). En latín, los diptongos conforman una lista cerrada. Son 6:

ae: combae (palomas)                       eu: Europa

oe: proellium (batalla)                        ei: diei (días)

au: aula                                              ui: huic (aquí)

Pronunciación clásica

El latín adoptó algunas diferencias en su pronunciación y estructuras gramatical y semántica según el lugar y momento histórico en el que se hablaba. Nosotros seguiremos (adaptándolo al castellano) a la pronunciación del denominado “latín clásico”.

CH: siempre tiene sonido capático /K/
            pulcher (lindo)
            /pulker/

C: siempre tiene sonido capático
            casa            Cicero (Cicerón)
                               /kikero/

LL: suena como dos L separadas
            bellum (guerra)                       gallina
            /bel-lum/                                 /gal lina/

PH: siempre suena como /F/
            philosophus (filósofo)            triumphus (triunfo)
           /filosofus/                                /triumfus/

G: siempre tiene sonido suave (como en castellano, la g en gato)
            gens (familia)
            /guens/

Y: siempre tiene sonido vocal /i/
            hymnus (himno)

U: cuando acompaña a la G o a la Q, siempre se pronuncia, pero NO forma diptongo.
            quercus (encina)            sanguis (sangre)
                                                   /sangüis/

J: siempre tiene sonido /i/
juventus (juventud)

V: siempre tiene sonido semivocal /U/
veritas (verdad)

Acentuación

Las palabras en latín tenían un acento musical, que dependía de la duración del sonido vocálico: las vocales eran largas o breves. Las lenguas modernas tienen, en cambio, un acento de intensidad. Lo aproximaremos a nuestra acentuación.

Vocales largas:

Vocales breves: 

Reglas de acentuación

  • Las palabras en latín NO llevan tilde.
  • No hay agudas ni sobreesdrújulas.
  • Monosílabos: son tónicos (acentuados): rex, dens, mons, lux, vox; excepto preposiciones: ab, ad, cum, ex, etc., y coordinantes: et, sed, etc.
  • Bisílabos:   siempre se acentúan en la penúltima sílaba (graves).
           te/rra (tierra)                           pu/er (joven)
           ma/ter (madre)                        ca/sa
  • Polisílabos: se acentúan como graves cuando la vocal de la penúltima sílaba es larga.
                                   a/m?/cus (amigo)
                                   a/m?/re (amar)
                                   an/c?/lla (esclava)
                       se acentúan como esdrújulas si la vocal de la penúltima sílaba es breve.
                                   do/m?/nus (señor)
                                   le/g?/re (leer)
  • Cuando a una palabra se le une un enclítico (en español, por ejemplo, la palabra amarme contiene el pronombre enclítico “me”), el acento se traslada a la sílaba anterior a éste.
         ma/ter out pa/ter      (madre o padre)               =          ma/ter pa/ter/ue
         senatus et populus     (Senado y pueblo)          =          Se/na/tus po/pu/lus/que  (De aquí las famosas siglas SPQR, que signfican "El Senado y el pueblo romano")

Les dejo un link a un video (avanzar hasta el minuto 1:10 aprox), en el que se leen los primeros versos de la Eneida, de Virgilio. Allí observarán esto de las vocales largas y breves, y algunos detalles en la pronunciación. Algunos detalles de la lectura son específicos a la escanción, o sea, son particulares de la lectura de poesía (de este tipo en especial).


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