Consejos para prepararse

Realicé el Camino en el 2011. Lo hice sola y mirando atrás parece una locura que me haya animado. Es una experiencia tan personal que es difícil ponerla en palabras de modo que llegue al otro la medida cabal del poder que tiene un peregrinaje de este tipo.

Si están pensando hacer el Camino de Santiago, seguramente les ocurre algo parecido, el deseo de ir es difícil de explicar y salta en la cabeza como un tema urgente y recurrente. Algunas de las cosas que menciono no tienen un orden específico y todo se amolda a la situación y tipo de viaje que quieran hacer.

BUSCAR INFORMACIÓN SOBRE EL CAMINO. DECIDIR QUÉ CAMINO QUIEREN HACER

Lo primero que hice fue averiguar todo lo que pude sobre el Camino y las distintas formas de hacerlo. La mayoría lo hace caminando, aunque muchos también lo hacen en bicicleta y algunos a caballo (logística para estos es más difícil porque a medida que se acercan a Compostela hay menos opciones).

Como muchos sabrán, hay distintas rutas que convergen en el Camino Francés. Camino de la Plata, del Norte, Portugués, Francés, Primitivo, Aragonés, etc. Se supone que es posible comenzar el Camino desde cualquier punto de Europa, aunque en mi primer día conocí a un señor mexicano que ya lo había hecho dos veces y me decía que ese año había intentado iniciarlo en Polonia. Allí, sin embargo, la ruta no estaba bien señalizada o nada en absoluto. Mucha gente venía por el Camino desde Francia e incluso desde Alemania. Si quieren recorrer más que España, averigüen primero las condiciones del Camino en cada país y en cada zona. Por regla, lo que está mejor señalizado y organizado es el tramo del Camino que recorre España.

PUNTO DE INICIO

Mi plan era hacer el Camino desde Saint-Jean Pied de Port, un pueblo francés que se ubica junto al límite con España del otro lado de los Pirineos. Para llegar allí, sin embargo, se hace un poco difícil. Hay que ir hasta Roncesvalles y una vez allí tomar un taxi para cruzar. Descarté la idea y elegí comenzar desde el lado español, en Roncesvalles.

El viaje, para mí, quedaba delineado de esta manera:

  • Desde Buenos Aires, avión a Madrid.
  • Desde Madrid, bus a Pamplona.
  • Desde Pamplona, bus a Roncesvalles.

Desde Madrid hay buses a Pamplona todos los días. Pero hay pocos buses desde Pamplona a Roncesvalles. Para evitar muchos días de tiempo muerto y evitar el gasto en alojamiento innecesario, me aseguré de coordinar bien el tiempo de arribo del vuelo y de los buses. Llegué a Madrid por la mañana y esa misma noche estaba en Pamplona. Tuve toda la mañana para recorrer y a la tarde fui en bus a Roncesvalles. Llegué a Roncesvalles justo para la hora de la cena. Al día siguiente ya estaba comenzando el Camino.

No hace falta que saquen el pasaje de buses desde su hogar, pero averigüen los días en los que opera cada transporte para evitar gastos innecesarios.

Si no tienen tanto tiempo (no tienen muchos días de vacaciones o simplemente no quieren volcar todas sus vacaciones sólo en el Camino, pueden empezar desde cualquier otro punto). En la Oficina de Peregrinos requieren un mínimo de 100km caminados hasta Compostela para entregar la Compostelana (un certificado muy significativo que le dan al peregrino cuando llega a la Catedral).

Mucha gente comienza en Pamplona, muchos directamente en O Cebreiro (en Galicia). Averigüen cuánto tiempo pueden viajar y cuánto pueden caminar y entonces elijan en qué ciudad comenzar. Una vez hecho eso, averigüen cómo llegar desde el aeropuerto hasta ese punto del Camino.

El momento para hacer el Camino también se decide según el tiempo que tengan libre para viajar. Yo lo hice en verano, en julio. En general la gente no lo recomienda mucho porque hace calor. Para hacerlo en invierno hay que tener otra preparación (en la mayor parte del Camino hay nieve), e implica mucho más equipo con el que hay que cargar. Ese tipo de viaje lo recomiendo para quienes hacen montañismo.

Recomiendo ir durante la temporada de calor. Requiere menos equipo, menos peso para cargar y la misma ropa puede lavarse y secarse en poco tiempo.

CALCULAR EL TIEMPO – LAS DISTANCIAS

Desde Roncesvalles son de 737 km. Contaba con un mes libre en la universidad, así que calculé:

737/30= 24 (aproximados)

La cuenta proponía que en 1 mes podría realizar el Camino si hacía 24km por día. No soy para nada una persona atlética, pero puedo caminar por horas, y más si sé que tengo todo el día para realizarlo a mi ritmo.

En el Camino conocí gente que podía caminar 40km por día. Además de que eran una rareza, había cierto sentimiento generalizado en contra de etapas tan largas. La idea es que el Camino es lo opuesto a una carrera, es el espacio y el tiempo para conocerse a uno mismo, sus fortalezas y debilidades, estar en soledad y en compañía, conocer lugares y gente.Es MEJOR tomarse las cosas con calma y poder vivirlo a fondo. Si no tienen mucho tiempo para viajar o no confían en que puedan caminar tantos kilómetros por día, les recomiendo comenzar en algún otro punto con menos kilómetros hasta Compostela.

Yo hice el Camino a pie. Seguramente si lo hacen en bicicleta deben haber muchísimas otras cosas para tener en cuenta. El Camino se hace más rápido porque se recorren más kilómetros por día.

ENTRENAMIENTO

Las opiniones estaban divididas en este punto. Algunos aconsejaban entrenar para poder hacer el Camino, otros señalaban que el mismo Camino iba entrenando. Que se podía comenzar con etapas más cortas y hacer 10km los primeros días e ir incrementando la distancia.

Esto es lo que hice:

Me acerqué a un gimnasio para entrenar. Tenía 4 meses para prepararme hasta el viaje.

En el gimnasio me encontré incómoda, corriendo sin aliento en una cinta, o haciendo ejercicios con máquinas que me sugería el entrenador. Nada parecía venir de forma natural ni tener mucho sentido.

Cambié el enfoque:

Tomé una mochila y la cargué con libros. Me puse los zapatos de montañismo. En Buenos Aires tenemos una Reserva Ecológica. Tiene distintos recorridos y es bastante variada en terreno. Me iba con la mochila cargada y los zapatos a caminar. Todos los días variaba el recorrido y prestaba atención: qué me cansaba, cuántas pausas me servían. Era apenas una prueba piloto del Camino pero era mejor que el gimnasio y su entrenamiento de laboratorio.

ESENCIALES

Hay cosas necesarias que tienen que ser buenas y de buena calidad: la mochila y los zapatos. De todas las cosas que pueden comprar y llevar al Camino, estas dos requieren especial atención.

  • La mochila tiene que tener buenas tiras de agarre. Tiene que ser de un material resistente y no tiene que ser pesada. Si la mochila es pesada cuando está vacía, imaginen el peso que van a llevar cuando la carguen.
  • Los zapatos tienen que ser de trekking, montañismo, etc. Tienen que ser zapatos buenos. En este punto, cada uno sabe lo que le conviene y lo que necesita.

Algunos prefieren que sean livianos, que es una ventaja a su modo porque es menos peso con el que el cuerpo tiene que lidiar. En mi caso, opté por unos pesados pero firmes. Sujetaban bien el pie (me sostuvieran el tobillo y redujeran las chances de torceduras) y la suela fuera firme y tuviera buen agarre. Hay muchos tramos con piedras y lo último que quieren los pies adoloridos es sentir cómo se clavan las piedras.

  • Funda para la lluvia para la mochila. La mochila que yo tenía venía con una funda pero, oh sorpresa, no la cubría por completo cuando estaba llena.
  • Abrigo liviano. Obviamente esto se ajusta a la época del año en la que planeen caminar, pero siempre intenten que sea liviano. En mi caso opté por “el estilo cebolla” y llevé dos cosas que podía ir alternando o sumando según el clima. Mientras uno camina entra en calor muy rápido, y es importante poder abrigarse cuando está en reposo.
  • Bolsa de dormir. Algunas personas llevaban y podían ponerla sobre la cama del albergue. Había quienes no llevaban nada y los albergues siempre cuentan con sábanas descartables o sábanas muy limpias. Yo llevé una vieja bolsa de dormir que había sido de mi papá que pesaba muy poco. Las nuevas hacían mucho bulto y eran más pesadas. En definitiva, uno nunca va a dormir a la intemperie, así que no necesita una bolsa de dormir que resista tanto frío.

ARMAR LA MOCHILA

Por regla, se calcula que la mochila debe pesar un 10% del peso corporal. De todos modos, cuanto menos peso lleven, siempre mejor. Y busquen ahorrar en todo lo que puedan. En vez de un frasco de shampoo traten de llevar sobres o ir comprándolos en cada lugar. Cada pequeña cosa que puedan hacer, suma (o resta, en realidad).

Cosas que no pueden faltar, y espero no estar olvidándome de ninguna. Si hay algo que falta, CONTRIBUYAN:

  • Mudas de ropa (tener en cuenta la época en la que se viaja).
  • Medias: de algodón o toalla de algodón. Estas nuevas de dryfit son muy lindas y todo, pero no hay nada nada nada que le gane a unas buenas medias de algodón que absorben la humedad y dejan respirar el pie.
  • Toalla (fina) o pañuelo grande. Yo había llevado una toalla pero terminó siendo muy muy pesada. Al final, la dejé en un albergue y me quedé con un gran pañuelo de algodón que había llevado. Con eso me secaba el pelo y usaba durante el camino para el rostro y las manos.
  • Productos personales. Cremas, ungüentos, desodorantes, etc. Tratar de llevar todo en la menor cantidad o medida posible. Evitar empaques grandes que después molestan a la hora de armar el bolso.
  • Zapatillas auxiliares. Que no sean muy pesadas pero estén ahí cuando quieran caminar por el la ciudad al terminar la jornada.
  • Ojotas/ chanclas o como les digan. Fundamentales para las duchas. Además, cuando lleguen de caminar van a querer dejar que los pies respiren libres un rato.
  • Bolsas para la ropa sucia o comida. Siempre vienen bien. También para juntar lo que vayan consumiendo mientras caminan y no dejar basura a su paso.
  • Papel higiénico. Es importantísimo. ¿Para qué? Para TODO.
  • Botella de agua. En vez de 1 yo recomiendo llevar 2 más pequeñas para poder acomodarlas mejor dentro de la mochila.

CREDENCIAL DE PEREGRINO

La credencial de Peregrino es la pequeña libretita donde los albergues y postas del camino estampan sus sellos. De esta forma demuestran haber hecho el Camino y pueden presentarla en la Oficina del Peregrino cuando lleguen a Compostela.

La credencial en mi caso la conseguí a través de la Asociación Amigos del Camino. Pero hay muchos albergues que también la otorgan (en especial los que se encuentran en ciudades en las que los peregrinos habitualmente comienzan el Camino).

COSTOS

Realizar el Camino no es costoso. En mi caso, lo más caro fue el viaje pues desde Argentina estamos ante un viaje de avión de 14 horas aprox.

Los albergues son exclusivos para peregrinos (a pie o bicileta). En cada uno se presenta la Credencial de Peregrino.

En la mayoría de las ciudades por las que pasa el Camino los establecimientos de comidas ofrecen un menú para peregrinos. Dos veces elegí esta opción, aunque pronto lo dejé, pues era muchísima comida y caminar después de eso es imposible y uno duerme mal.

En general la gente es muy solidaria, nunca va a faltarles nada.

Los albergues privados son más caros que un albergue público. Obviamente siempre son más baratos que un hotel.

 

CONSEJOS ADICIONALES

  • Hay tramos en los que por muchos kilómetros no hay lugar donde comprar agua ni fuente en donde cargar botellas. Preguntar en los albergues antes de partir.
  • NO USAR ZAPATOS NUEVOS EN EL CAMINO. NUNCA, NUNCA ESTRENAR ZAPATOS EN UN VIAJE. PRIMERO HAY QUE CAMINARLOS UN BUEN TIEMPO. No se trata de dos días antes. Piensen en usarlo de modo más o menos intenso y darle oportunidad a que el calzado se ajuste a su pie y a su modo de caminar, y viceversa.
  • En los años jacobeos hay muchísima más gente. Galicia es el tramo final del Camino y en la que se unen los peregrinos de todas las rutas jacobeas. En los años jacobeos puede ser más difícil conseguir un albergue en los últimos pueblos. Sin embargo, es una experiencia hermosa porque en Compostela hay celebraciones especiales.
  • NO compren los bastones de alpinismo. Lo mejor que les puede pasar es encontrar una buena rama alta mientras caminan. La rama, sólida y recta, tiene que ser más o menos de su altura o por lo menos llegar hasta la altura de los hombros y les da la posibilidad de tomarse de ella y permanecer erguidos mientras caminan.
  • Si van a descansar durante el día, NO SE SAQUEN LOS ZAPATOS. He visto mucha gente que por la hinchazón no pueden volver a calzarse. Si van a descansar, traten de poner los pies para arriba y siempre con los zapatos puestos.
  • SALUD: llévense todos los remedios pertinentes y, por las dudas, una carta del médico que indica para qué se llevan esa cantidad. Prevean un antibiótico de amplio espectro por las dudas. Infórmense de todo. Si quieren sacar, y pueden pagar, una tarjeta de asistencia al viajero nunca está demás. Yo tuve dolor de rodilla y me atendieron en un hospital sin pagar nada.
  • Desde Argentina no necesitaba una visa para ir a España. Sin embargo, en el aeropuerto pedían el comprobante de reserva en un hotel. Como no iba a tener uno porque iba a estar en distintos albergues del Camino todos los días, en Migraciones presenté dos cosas: la Credencial de Peregrino que había tramitado desde Argentina y que me certificaba como peregrina, y una carta de un sacerdote en la Nunciatura que daba fe de que iba para hacer el Camino. Además, llevé una constancia de alumna regular de la Universidad en la que estaba.

LO MÁS IMPORTANTE: NO HAY EDAD PARA HACER EL CAMINO Y SIEMPRE ES BUEN MOMENTO CUANDO EL CORAZÓN ESTÁ DISPUESTO.

Si alguno de los que está leyendo esto lo hizo en bicicleta, en invierno o en grupo y puede completar la información, bienvenido sea para futuros peregrinos.

¡Buen Camino!


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