6 simples pasos para una vida relajada.

1. Relajarse

Si hay algo que el planeta, hoy en día, está haciendo por nosotros, es no hacer otra cosa más que darnos disgustos. Incendios, terremotos, inundaciones. No se preocupe: esas cosas les pasan siempre a otras personas. No le va a pasar a usted, ¿por qué habría de angustiarse por algo que ocurre a kilómetros de distancia, que no hay manera de que tenga repercusión alguna en su vida diaria? Afligirse por cosas que no puede solucionar no tiene sentido. Usted no es responsable de que llueva y se inunde ni es el ingeniero a cargo del sistema hídrico.

¿Escuchó hablar del calentamiento global? No recargue su sistema nervioso con cosas que sólo ocurrirán dentro de muchos años. Estar preocupándose por el clima que repercutirá dentro de 100 años no es su trabajo, así que reciclar, o leer la propuesta ecológica de los candidatos no es un tema que debiera quitarle el sueño. Tranquilo. Tiene cosas más importante e inmediatas que hacer como para estar con la mente en ésto, lo entendemos.

2. Posponer

Llegado el caso, y efectivamente, sucedieran en el futuro una serie de desastres naturales que sean consecuencia directa de nuestras acciones hoy en día, estamos hablando de muchos años. No va a haber diferencia entre reciclar esta botella hoy, o hacerlo mañana. Es como las dietas, ya empezaremos, algún lunes. Si no es hoy, es mañana, ya nos acordaremos de no tirar esas botellas y latas a la basura y llevarlas al centro de reciclado. Además, si en estos momentos usted está pensando que no debería ser su trabajo acercar la basura hasta un punto de recolección, está en lo cierto: antes no había recolección de basura ni basurales ni reciclaje y al mundo le iba bastante bien. Nada de cambio climático ni tanta histeria colectiva. ¿Por qué empezar ahora? Caminar 3 cuadras para ayudar al planeta resulta realmente excesivo. El planeta no le va a mandar una tarjeta de agradecimiento. Ya veremos… mañana, mañana.

3. Delegar

El día es ocupado. Semana ajetreada, vida ajetreada. Vida de siglo XXI. No se nos puede pedir más: tenemos que estar a la moda, en forma, pendientes de la última tecnología, en un mundo globalizado sabiendo lo que ocurre en la otra punta del globo. Usted tiene su trabajo, no puede hacer todo. No, no puede tomar la bolsa con los residuos reciclables y acercarse hasta el punto de recolección. Que alguien más lo haga. Y si alguien más todavía no lo está haciendo, pues deberían. Y si hay alguien que ya lo está haciendo, pero hay que llamarlo, bueno, pues que alguien lo llame. No se tome la molestia de organizar en su edificio un plan de recolección de papel, por ejemplo. Es mucho trabajo, que alguien más lo haga. Pero no se moleste en levantar el teléfono, por favor, no sea un dominado. Espere a que alguien más lo haga, así se hace más efectivo y usted gana más comodidad y tiempo. Como decíamos: caminar 3 cuadras es abusivo por parte del planeta y si éste espera que usted haga el trabajo que no puede hacer solo, degradando el plástico en menos tiempo, la culpa al que le corresponda.

4. NO comprometerse

El compromiso implica varias cosas según el contexto en el que se aplique. En general, comprende continuidad y esfuerzo. Y el día de hoy, con el ajetreo y la locura que hay que aguantarle a cada uno, no hay lugar para ningún plan a largo plazo. Esforzarse por algo que no tiene vistas a mejorar en un breve período de tiempo no tiene sentido. Cuidar los recursos hoy para que recién los nietos puedan ver los beneficios. Alguien debe hacer algo, y rápido, para que no haya que esperar tanto. Un compromiso implica tiempo, y nadie puede asegurar nada hoy en día. ¿Quieren acaso, que quedemos como unos mentirosos? ¿Como unos mentirosos? Allá ellos. Usted no tiene por qué comprometerse con un plan de reciclado y cuidado de los recursos que puede llevar años, décadas, si no sabe todavía qué le depara este loco mundo de hoy.

5. Ser conservador

Bien, aquí los ecologistas pueden atraparlo. Si usted está tan a favor de actualizar y deshechar la tecnología que hoy arruina al planeta, lo que comprendemos todos es que está a favor del cambio. ¿Me sigue? Bueno, no hay cosa más moderna que actualizarse con la tecnología y con las nuevas tendencias de cuidado del planeta. Y usted, repetirá conmigo a todo pulmón: “¡FUERA, HIPPIES!”.

Tiene que estar preparado, ser más inteligente y adelantarse a su lógica. La humanidad entera tiene una tendencia a avanzar en la tecnología. Más y mejores inventos que hacen más fácil la vida del hombre. Pero no se actualiza su modo de ser: el hombre siempre ha sido igual, y siempre lo será. Puede cambiar el transporte, pero no cambia el hombre que viaja dentro. Así es, enorgullézcase de sus condiciones cavernícolas, nada mal les ha ido.

6. La “superficie”

Lo que llamaremos superficie, será ese cómodo nivel de compromiso al que podemos llegar sin exponernos a gran desgaste ni esfuerzo.

Evite temas profundos. Limítese a describir las cosas que pasan, no busque el motivo detrás de ellas. Por ejemplo: “¡Qué raro, antes hacía mucho más frío! En realidad, mejor, no hay que ir tan abrigado”. No busque preguntarse, ni permita que otros lo hagan, qué hay detrás de ese invierno cálido. Alégrese, una buena noticia al fin luego de tanta molestia, menos abrigo y más tiempo al aire libre. ¿Le llegan noticias de que grandes masas de hielo, que son la reserva natural de agua que queda en el planeta se están rompiendo, derritiendo y evaporando? Tranquilo, falta mucho para que eso ocurra. No se ate a temas profundos, no se escalvice con temas de discusión en las que no habrá manera de preservar su pacífica y despreocupada vida.

7. Buscar reconocimiento

Bonus track: si para entonces todavía no se ha convencido, y ha comenzado a surfear la “ola verde”, si usted recicla, es ecológico, hace el esfuerzo, busque reconocimiento.

Sí. Que alguien le dé una medalla, una placa, una mención en la radio o el periódico. Esos desagradecidos no saben lo que se pierden con alguien como usted haciendo su parte. Si usted busca reconocimiento, no lo tendrá, y en muy poco tiempo se encontrará aburrido y cansado de realizar un esfuerzo que nadie parece tener en cuenta. Ciertamente que los grandes hombres de la historia no han hecho ninguna de sus acciones de forma interesada, pero usted no es así. Quiere que su esfuerzo sea tomado en cuenta, y lo bien que hace.


Conclusiones a la inversa

Las grandes acciones, las que marcan una verdadera diferencia en nuestra vida, en la de nuestros seres queridos, nuestros contemporáneos y en las generaciones venideras, no son las que nacen del deseo de reconocimiento. Se hacen de forma desinteresada. Las grandes acciones, por lo general, nacen del conjunto de las pequeñas acciones cotidianas que realizan personas que han decidido dejar la comodidad de lado y comprometerse con lo que sucede. No es fácil al comienzo, pero buscamos que sea tan natural como sabemos ahora que la esclavitud está mal, que el voto femenino no es imposible. En sus comienzos, hubo gente a favor, y gente en contra. Siempre que nace un nuevo movimiento que concientiza a la gente y les pide cambio y compromiso, generará controversia y parecerá imposible, y las excusas serán miles y de lo más variadas. Siempre parecerá más fácil quedarse como estábamos, pero con el tema de la ecología, ese modelo ya no es sostenible. Hay mucho que sucede en el mundo y, aunque no podemos solucionar todo, sí hay pequeñas acciones que podemos incorporar en nuestra rutina cotidiana para marcar un cambio. Llegará el momento en que separar los reciclables no será más extraño en la rutina de cada día como lo es preparar un café a la mañana o leer el periódico. No estamos solos y la acción individual, en mayor o menor grado, repercute en la vida de todo el planeta. Podrá ser que no lo veamos a simple vista, pero así ocurre. Tal vez, sus acciones inspiren a otros a hacer lo mismo y, cuando quiera darse cuenta, habrá logrado que mucha gente sea la que participe del cambio. No es cuestión de pretender ver los cambios mañana, se trata de algo mucho más profundo, que tiene que ver con cómo nos relacionamos con los demás y con el mundo en el que vivimos. Sí es cierto que no puede solucionar todos los problemas del mundo a la vez, pero en lo que respecta a la ecología, se trata de las pequeñas acciones y actitudes las que hay que cambiar. Es muy poco, en realidad. Cuando termine de cenar, tirar los papeles, plásticos, latas y vidrios en un contenedor distinto. Así de sencillo. Se puede hacer más, o se puede hacer sólo eso. La cuestión es hacer algo. Si todos en el planeta hicieran lo mínimo, la diferencia sería enorme. El problema es que ni lo mínimo se hace, y por eso el problema se quiere abordar desde la cuestión de la tala de árboles, o el combustible o lo que fuere. Hagamos lo mínimo que podemos hacer y, entre todos, la diferencia será gigante.


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