La Ciudad de los Vientos en un fin de semana

Chicago, la tercera ciudad con más habitantes de Estados Unidos, se encuentra en el estado de Illinios, junto al lago Michigan. No tiene nada que envidiarles a Nueva York, Miami o Los Ángeles. Con un toque distinto y a su manera, Chicago atrae a miles de turistas durante todo el año y cumple la promesa de una ciudad con historia y cultura que se conservan en el recuerdo de su gente y de sus calles.

Mi deambular por la ciudad fue breve pero intenso. Tres días en el fin de semana de Acción de Gracias. Mucha nieve, mucho frío y mucho por recorrer. Tuve tres días para conocer la ciudad. Me quedaron varios pendientes y espero volver. De todas formas, agradezco haber podido pasar la cena de Acción de Gracias con amigos- desconocidos hasta entonces- que me recibieron en su casa y con los que compartí una velada tradicional con un giro moderno (la comida era gluten free, y había opción vegana para quienes no comían pavo).

El viaje en tren es increíble

A medida que nos acercábamos a Chicago, el paisaje se iba llenando de nieve.

Antes que nada, recomiendo aprovechar EE.UU para viajar en tren. Desde Washington DC hasta Chicago es un viaje de dos días y se disfruta a cada rato y en cada detalle. Los trenes, un poco al revés de como sucede en Argentina, son mucho mejores que los buses a larga distancia. Están bien cuidados y mantenidos. Puede reservarse un pasaje con camarote o un asiento regular. Las ventajas de viajar en tren son la posibilidad de estirar las piernas de cuando en cuando, además de aprovechar el tiempo para visitar el vagón comedor o el vagón mirador.

Viajar en tren tiene un encanto particular. Acostumbrados al correr frenético de los días y exprimir cada segundo, nuestro esfuerzo está puesto en el destino. Queremos llegar cuanto antes y perdemos la oportunidad de encantarnos con el recorrido. El viaje en tren tiene un tiempo pautado (en época de nevadas puede extenderse), y no queda más que reclinar la cabeza y dejarse mecer por el vaivén ruidoso del vagón. El ruido es algo a lo que fácilmente se adaptan los oídos, casi como el cantar de los pájaros o los autos en la calle. Quedé fascinada con la experiencia: desde el vagón comedor con su clima acogedor, pasando por el vagón mirador con asientos paralelos a grandes ventanales que permiten ver el paisaje, y sin dejar de mencionar la compañía.

Montañas nevadas, pintorescos valles de árboles deshojados, puentes de ríos congelados. Un cuadro invernal como ninguno que pueda verse a la porteña. Se atraviesan los pequeños poblados de tierra adentro, lejos de las grandes ciudades, y en el viaje de ida y de vuelta pude conocer a personas muy cálidas, dispuestas a narrar las historias ilustres de pequeños poblados que el tren iba atravesando, como Harpers Ferry o la misma Chicago.

La gente que viaja en tren, por lo que pude comprobar, no es nada como la apática masa que viaja en los buses de larga distancia. Una soldado que prefería dormir en el vagón mirador con su bolso como almohada junto a mapas naúticos de algún tipo, un hombre de la construcción que me contaba sobre cómo funcionaba la ganadería en el país, o una mujer que me contó la historia de Harpers Ferry, una de las primeras revueltas de esclavos que fueron el puntapié para la Guerra de Secesión. Además de mi encantadora compañera de asiento (coincidencias si las hay, fue la misma a la ida y a la vuelta), una chica hindú que junto a sus padres visitaban a sus tíos para las fiestas, los tres llevaban su comida para el almuerzo con una gama de aromas y colores que invadió el vagón. Todos tenían historias de encuentros y reuniones para contar en aquellos días de celebración.

La arquitectura

La arquitectura es lo primero y que más impacta en la ciudad. Al salir de la estación central de trenes uno se encuentra con una ciudad que desborda hermosura a través de cada uno de sus ladrillos y mármoles.

La ciudad reúne las construcciones más tradicionales, de ladrillo a la vista de fines de siglo XIX; las más suntuosas, de principios de siglo XX; y la modernidad del siglo XXI. A veces me parecía estar en la “Ciudad Gótica” de las primeras películas de Batman. Otras, en una ciudad del futuro con imponentes rascacielos.

  • Pendientes: 1)visitar el mirador de un rascacielos. 2)En épocas de menos frío, se ofrecen visitas en bote para ver desde el lago Michigan los edificios más destacados.

  

Izq.: Tradicional casa de barrio residencial. Der.: Detalle de la biblioteca de Chicago.

    

Izq.: La torre, uno de los pocos edificios que se conservan del incendio de 1871. Centro: “Oldtown”, antiguo barrio de inmigrantes y zona en ascenso. Der: el pabellón de conciertos de Millenium Park, por Jay Pritzker.

    

Izq.: Cloud Gate, del artista Anish Kapoo. Der: famoso reloj de la tienda departamental Macy’s. La primera más grande del país.

Arte

Tres días no es suficiente para conocer lo que la escena artística de esta ciudad tiene para ofrecer: jazz, conciertos, teatro. Me concentré en los museos. El Instituto de Arte de Chicago, el Museo de Arte Contemporáneo, el Museo de Historia de Chicago y el Museo de Ciencia e Industria. Hasta las tiendas departamentales son hermosas por dentro y, en época de fiestas, todo se viste de colores brillantes y canciones navideñas.

Como alguna vez fueron las celebraciones en Buenos Aires, cuando toda la ciudad se vestía de luces, las vidrieras de los negocios se decoraban con esmero y había desfiles en las avenidas, Chicago vive la temporada de celebraciones con enorme alegría y calidez. Por las avenidas principales, cerca de las tiendas departamentales y los grandes centros de compra, hay pequeños parlantes que pasan música festiva. En todos lados hay colores y por las noches los árboles se encienden como con miles de luciérnagas. Los museos no son la expeción: por fuera se decoran y en los foyer se encuentran árboles navideños y en cada lugar público se recuerda también a las festividades de otras confesiones.

Les traigo muy especialmente algunos hallazgos del Art Institute of Chicago. Ahí encontré con gusto que se alojaban una enorme cantidad de cuadros emblemáticos. La Tarde de domingo en la isla de la Grande Jatte, de Seurat, un gran favorito personal con su técnica espléndida de puntillismo, se hace deslumbrante. En el Met de Nueva York tienen una pieza más pequeña que fue un estudio para este cuadro enorme que ocupa una pared entera y resulta deslumbrante.

El Cuarto en Arlés, de Van Gogh también reside en el mismo espacio con otros fabulosos exponentes del impresionismo. En otro espacio del museo, hay grandes hitos de la historia pictórica de Estados Unidos. Uno de ellos, American Gothic de Grant Wood (citado y parodiado hasta el cansancio, muestra de su innegable actualidad y amplia recepción), y varios cuadros de Edward Hopper, uno de mis favoritos, con su célebre Nighthawks.

    

Obras en el Instituto de Arte de Chicago

  

Obras en el Instituto de Arte de Chicago

Lago Michigan

El lago Michigan se conserva limpio y en época de invierno sigue siendo un lindo lugar para visitar. Importante: GORRA. SIEMPRE USEN GORRA en Chicago. Digamos que sino van a sentir en sus orejas por qué se la llama “La Ciudad de los Vientos”. Es bastante impresionante caminar por una playa congelada. En esa época no está muy concurrida y en algunos puntos el acceso es un poco engañoso. Hay grandes bloques de hielo y caminar por la costa de un lago tan inmeso es una experiencia nueva. Si se camina un buen trecho, pasando el edificio del Herald, se puede ver el muelle que en verano tiene una feria con una enorme vuelta al mundo.

    

Lago Michigan, con nieve y hielo en las orillas. Un poco habitual paseo por la costa arenosa.

La comida

Los locales  recomendarán siempre probar los hot dogs.  En Chicago son más que una comida rápida, y pasan a ser una pieza fundamental en la oferta gastronómica. Jalapeños, aderezos y todo lo que pueden imaginarse. Está lleno de locales en toda la ciudad. Cada uno encuentra el puesto más cercano a su trabajo, elige su combinación favorita, y en su hora de almuerza aprovecha alguna de las plazas para sentarse a disfrutarlo. En invierno no cesa la actividad y hasta hay pequeños indicios que permiten identificar a los locales de los turistas. Muchos pubs irlandeses permiten tomar un trago o una cerveza a la noche (no olvidar que la edad legal para beber alcohol allá es 21).

  • Pendiente: visitar el Walnut Room de Macy’s. Recomendado por quienes viven ahí. Para la época de Navidad se viste de gala y vale la pena invertir en una cena allá.

Por otro lado, debo confesar que me encantan los brunches. En Argentina no lo tenemos instalado en principio porque nuestros hábitos alimenticios (horarios incluidos) son bastante diferentes. Pero disfruto de la combinación de pancakes, panceta, jarabe, jugo de naranja, huevo revuelto y salchichas.

Invierno y Acción de Gracias

Por su ubicación geográfica, la ciudad suele ser muy fría y tener nevadas apenas comenzado el invierno y sufrir grandes vientos- por eso el apodo de “Windy City”, la Ciudad de los Vientos-. En esta época cercana a las fiestas, todo tiene una magia especial que hace las calles más pintorescas, la música más alegre y la esmerada decoración le da el clima perfecto.

Hay un mercado de Navidad, el Christkindlesmarkt, desde el 20 de novimebre al 24 de diciembre, organizado por descendientes de inmigrantes alemanes. Allí se venden algunos de los adornos más preciosos que he visto. Adornos de vidrio y de madera, algunos puestos venden recuerdos artesanales y otros comida y bebidas tradicionales alemanas. No dejen de probar el vino caliente con especias. Yo misma estaba un poco escéptica al principio (ya lo había probado alguna vez y no me pareció la gran cosa) y me acerqué pensando que vendían chocolate caliente. Hace mucho frío, y aunque parezca algo extraño, anímense a probar algo nuevo que con el frío que hace se aprecia el doble. El vino caliente corría por mi cuerpo y le daba nueva vida a las manos y orejas congeladas- fue entonces cuando comprendí la gracia de la bebida.

  

Christkindlesmarkt

    

Christkindlesmarkt, la ciudad nevada, y un imponente árbol de tres pisos en un shopping.

La fabulosa historia

Puede parecer raro, pero poco hay para encontrar en el Museo de Historia acerca de la famosa actividad mafiosa en la ciudad a comienzos del silgo XX. Atraídos por la película Los intocables (1987), muchos nos preguntamos dónde se encuentra todo eso. Sé que hay grupos que organizan tours por la ciudad para visitar distintos lugares de interés relativos a la actividad de mafiosos como Al Capone y hombres de la ley como Eliot Ness.

(Seguramente algún abuelo podrá recordar la fama que tenía la ciudad por aquel entonces y cómo la ciuad de Rosario era conocida como la "Chicago argentina” por su actividad criminal en la misma época)

 El Museo de Historia es, sin embargo, muy interesante y está muy bien organizado. Es interactivo y tenían, en aquel momento, una exposición especial sobre la fabulosa Vivian Maier. Algunas de sus fotografías en gigantografías retratan, de forma más elocuente que mil palabras, la realidad de la ciudad con sus luces y sombras.

    

Izq.: Chicago fue la ciudad natal de la póstumamente famosa fotógrafa Vivian Maier. Centro: Traje de Playboy. Der: las famosas escaleras de la estación central de trenes, famosas por la escena con Kevin Costner y el carrito de bebé en la película Los intocables.

No olvidemos que, además, Chicago presenció el nacimiento de muchas cosas que ya son parte de nuestra vida diaria y de la cultura pop mundial. Playboy nació allí. También nacieron las tiendas departamentales de muchos pisos, con imponentes vidrieras y grandes salones para cenar en sociedad. La historia del Gran Incendio es impresionante y está explicada de manera muy clara y dinámica. Permite vislumbrar la dimensión de lo que debe haber sido y sorprende cómo la ciudad pudo recuperarse de eso, además de haber nacido como un pequeño grupo de casas de postasa para quienes pasaban de un punto del país al otro.

Ciuadad de pioneros, ciuadad de gente forjada a fuerza de soportar los embates del viento y las tormentas de nieve. Una ciudad que respira cultura y que se ha repuesto,  una y otra vez, de las catástrofes y de las épocas más oscuras. Es receptiva, es amigable, es fría en el aire pero es cálida en su gente y en sus calles.

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Mis consejos:

Abrigo: Si van en invierno, no olviden gorra, no olviden guantes, ni zapatos cómodos para caminar en nieve, además de abrigo impermeable. Incluso en verano, el viento obliga a llevar algo de abrigo.

Transporte: hay un excelente sistema de trenes que lo llevan a uno por casi por toda la ciudad. A diferencia de Miami y Los Ángeles, Chicago tiene un fluido sistema de transporte público como Nueva York, por lo que no es necesario alquilar vehículos.

Siempre pregunten en el hotel las recomendaciones, los eventos especiales y las zonas a evitar. Los locales cuidan mucho al turista y prefieren ser sinceros antes que arriesgarse a que alguien pase un mal momento y no quiera volver o recomendarlo. Yo me hospedé en un hostel, y tenían una cartelera con las actividades especiales de la semana y, por la fecha, una cena de Acción de Gracias con todos los huéspedes que quisieran participar.

♦La ciudad es segura y tranquila. Tiene mucho movimiento, como toda gran ciudad, y hay que tener los recaudos que se tendría en cualquier otra gran capital (estar atentos a las pertenencias personales, a los carteristas, no caminar por zonas desconocidas demasiado tarde, etc).

Viajen, disfruten y si hay alguna otra parte de Chicago que recomiendan, comenten.


Comentarios

15 de enero, 2018

María Jimena

Buenísima la descripción y los consejos que das! Da ganas de ir!!

15 de enero, 2018

María Jimena

Buenísima la descripción y los consejos que das! Da ganas de ir!!


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